Alejandro Sanz volvió por completo a sus orígenes y conquistó más si cabe a sus fans incondicionales que, como yo, hemos acudido a cada uno de sus conciertos desde hace ya bastantes años.
Dio todo de sí durante algo más de dos horas. Repasó las mejores canciones de su actual disco ‘Paraíso Express’ y, también, sus temas más clásicos que le dieron la fama y que todo el mundo conoce junto con otros que en pocas ocasiones ha cantado en concierto.
Y, personalmente, fue impagable el contar con la presencia en el escenario de Antonio Orozco, otro de mis cantantes favoritos. Los dos cantaron a dúo ‘Cuando nadie me ve’. Ya me olía algo yo cuando el catalán le escribía en Twitter a Sanz durante toda la semana y comentaba que estaba por Marbella. De hecho, cuando Alejandro dijo que había sorpresa con un cantante, ya adiviné quien iba a estar sobre el escenario.
Mención también para la puesta en escena con esas pantallas móviles que recreaban escenarios en 3D y que cambiaban con cada tema. Los fondos parecían tener vida propia con imágenes que mostraban una lluvia de estrellas entre otros temas. Sin duda, LG no defraudó tampoco con su patrocinio.
Fue un concierto, sin duda, inmejorable, mágico y especial. De esos que emocionan y reviven sentimientos maravillosos. Vuelve pronto, Alejandro.
